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¡A veces se gana cuando se pierde!

¡A veces se gana cuando se pierde!

Con mi hijo nos conectamos muchisimo mediante el fútbol.

El es arquero de la selección de su colegio y yo trato de ir a apoyarlo a todos los partidos, que en definitiva es otra manera de demostrarle cuanto lo quiero.

En éste, su ultimo año de colegio, llegaron a dos finales del campeonato intercolegial, ambos partidos terminaron empatados.

En la final del primer campeonato, ganaron 5 a 4, (mi hijo tapó un penal) y salieron campeones!

La final del segundo campeonato, terminó 6 a 5 y si bien tapó dos penales y fué elegido MVP, no alcanzó!, por lo tanto salieron segundos.

En pocas semanas los chicos experimentaron la alegría del triunfo y la amargura de la derrota.

Hablábamos con mi hijo, cuando volvíamos a casa despues de la segunda final, que el éxito y la sensación de la victoria es agradable, pero es efervescente y también mas efímera, hasta engañosa a veces, en cambio, cuando nos toca perder, nuestro sentimiento es más fuerte, duele más, cala más profundo, sin embargo, el perder nos enseña muchas veces más cosas que los triunfos, nos enseña a levantarnos, a ser resilientes, nos enseña humildad, nos enseña a volver a intentarlo, nos forja el carácter!

Sin duda que todos queríamos llevarnos la copa por segunda vez, sin embargo, en la vida se gana y muchas veces se pierde y hay que aprender a convivir con las dos y aceptarlas es parte de crecer.

Hoy los chicos (la mayoría de 17 o 18 años), aprendieron algo que quizás le va a servir para la vida más que la segunda copa...

¡Yo creo que hoy ganamos!